Miles de ejemplos de monoambientes que integran estancias circulan por la red. Aquellos donde el espacio es suficiente como para que todo se vea recogido, nos permiten tener una existencia más o menos organizada. Otros, aquellos donde el espacio es reducido, y no nos bastan los sistemas de almacenaje para tener todo ordenado y además se suman nuestras prisas para salir corriendo hacia el trabajo, son los que a menudo se ven caóticos y obviamente desagradables a nuestra vista. Según estas premisas tan reales, se hace necesario separar ambientes para esconder aquello que nos molesta.
Qué sucede cuando queremos evitar que se vea una cocina al entrar en un piso reducido? Si el piso es alquilado y no disponemos de un gran presupuesto para hacer obra, tal como este caso que me tocó resolver hace un tiempo atrás? Pues recurrimos a la imaginación y al ingenio y con sólo un panel de pladur y un tablero comprado en cualquier casa de decoración o bricolage, hicimos una barra de desayunos al instante que resolvió el problema de los dueños de casa...